A la memoria de mi madre.
Simbólicamente marcado por la feminidad, su fragilidad aparente ha atravesado el invierno para inundar con un sol polvoriento y fresco los primeros meses del año: trae de las tierras frías del invierno el mensaje de aquellos que no lo habrán atravesado. Se acompaña aquí de un toque de dulzor cítrico, de rosa, de neroli y de cedro, de vetiver y de benjuí para enraizar al mensajero y espiritualizar el mensaje.




