Grosella, piña y mango, luego ylang-ylang, haba tonka, cedro y pachulí: la dulzura frutal de una mujer en devenir.
Con estas palabras, encendió en el alma de su hermana un incendio amoroso, dio esperanza a su incertidumbre y la desligó de su honor.
— Virgilio, Eneida, Libro IV.
En la dulzura frutal de la juventud duerme la intensidad del ylang-ylang, de la haba tonka, del cedro y del pachulí, que son los gérmenes de la mujer en devenir. Extraída del Libro IV de la Eneida, que relata la historia trágica de Dido y Eneas. Más precisamente, este pasaje hace referencia al momento en que Ana, la hermana de Dido, anima a esta última a continuar su amor por Eneas.





